domingo, 1 de enero de 2017

El pie izquierdo

A primera hora de la tarde me mandó un inbox una amiga de casi toda la vida. Me decía que en esa ciudad hermosa y turística donde recibió al año nuevo su corazón se encontraba destrozado. Me pedía que habláramos por teléfono. Cuando leí sus líneas me llené de tristeza y con urgencia le dije que sí. Tenía el resto de la tarde para mí sola y su voz dulce como de hada madrina sería una forma excelente de llenar el silencio. Mi amiga aún no tiene 30 años ni hijos ni un documento legal que la ate a su novio. Sin embargo, está completamente comprometida a él. De él depende económicamente y ella vive lejos de su familia para estar con él. Y con él está en esa famosa ciudad. Y él, unos minutos antes de la medianoche y la llegada del nuevo año, empezó a portarse mal con ella. Nunca le ha pegado y ella no teme que eso pase, pero parece ser que ambos reconocen que él tiene un problema para controlar sus emociones. Mi amiga está triste.

Por la tarde, cuando caminaba por el parque con mi bebé y mi perro, me topé a mi vecina y a la más pequeña de sus hijastros. Es madrastra de tres y madre biológica de ninguno. Le comenté que hacía unos días me había acordado de ella porque encontré unos artículos en internet muy interesantes acerca de ser madrastra y de las familias reconstituidas y que se los podía pasar en caso de que le interesaran. Sé que tiene algunos problemas con los dos hijos mayores de su marido, que se encuentran en la adolescencia. Me dijo que sí, que se los pasara. También me platicó de la tensión que había habido la noche anterior durante la cena de Noche Vieja y de unos comentarios atroces y viles que su esposo le hizo el día de hoy, frente a todos los menores. Mi vecina es una mujer guapísima, en sus años cuarenta, en la más glamurosa madurez. Nos despedimos frente a mi casa y ella me dijo, haciendo referencia a su situación familiar, que todo se puede arreglar. Me inspiró una profunda admiración.

Ambas mujeres me hicieron sentir acompañada y comprendida, pues igual que ellas yo comencé el año con un conflicto con mi pareja amorosa. Tantas expectativas de un año feliz y nosotras tres lo empezamos con el pie izquierdo. Espero que ellas también, como yo, lo hayan resuelto antes de irse a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario